sábado, 17 de octubre de 2009

Ella le Amaba

Ella amaba a su esposo, si es verdad, nunca había puesto en duda hasta ese momento lo que sentía por él, sin embargo algo estaba pasando, algo que no lograba entender, después de 15 años juntos había algo que estaba trastocando todos sus principios y valores, trataba de negarse a ello, pero cada día que pasaba el sentimiento de culpabilidad era menor, al fin es solo un sentimiento pasajero y debo disfrutarlo se decía, pronto cumpliría 40 años, su vida se había tornado monótona y esto le había inyectado algo de adrenalina a su diario vivir.

Hasta que llegó el día, era una tibia tarde de abril, las hojas amarillentas caían de los árboles, el cielo se tornaba rojo y una suave brisa agitaba su pelo, hola le dijo, por fin logramos juntarnos, ha sido un tanto difícil le dijo ella, tu sabes que tengo una familia y esto es nuevo para mi; lo entiendo perfectamente le contestó, pero disfrutemos este tiempo juntos, ya sabes que hace mucho que lo anhelaba, debo decir que la cámara no es tu mejor aliada, eres mucho mas hermosa de lo que pensaba, ella cual quinceañera se sonrojó y sonriendo le dijo, opino lo mismo de ti.

Te parece que vayamos a tomar algo y así poder conversar tranquilos le propuso, ella sin dudarlo aceptó, en lo más íntimo sentía temor que alguien la viera con ese desconocido.

La cita transcurrió entre conversación, risas, miradas insinuantes y halagos de uno y otro, parecía que se hubiesen conocido hace tanto, sin embargo era su primera cita, una tabla de deliciosas variedades de quesos y una botella de buen vino acompañó la velada, ya habían pasado unas horas cuando ese sonido infernal le frenó el encanto a la noche, era su celular, su esposo la estaba llamando; no contestes le dijo él tomándole las manos, hoy eres mía, ella dudó un momento y guardó el teléfono en su cartera sin contestar.

Sin embargo la llamada la hizo reaccionar, ya es tarde le dijo y debo volver a casa, no quiero tener que contestar preguntas, lo entiendo le dijo él, vamos al auto, te iré a dejar.

En el camino conversaron poco, solo unas miradas cómplices, el tomó su mano en silencio, un escalofrío recorrió el cuerpo de ella al sentir la tibieza de su piel, lo miró, le sonrió y le dijo: ambos somos casados, no se si estará bien esto, ¿no te gusta le preguntó?, no he dicho eso respondió ella apresuradamente apretando con mas fuerza la mano de él.

El tiempo había acabado, estaban a dos cuadras de su casa, déjame aquí le dijo, no quiero tener problemas, ha sido un tiempo maravilloso, al despedirse le besó en la mejilla, sin embargo sus labios se rozaron, se miraron a los ojos para luego besarse apasionadamente, ella apartándose abrió la puerta del auto para bajarse diciéndole adiós, el la miró y le preguntó, ¿cuándo nos volvemos a ver? No lo se le respondió.

Caminó a paso rápido hasta su casa, aun sentía la dulzura y el calor de sus labios, no había un mínimo arrepentimiento por lo que había hecho, lo único que le apenaba es que nunca mas le volvería a ver; Porque ella amaba a su esposo.

4 comentarios:

Doree dijo...

Hola, con el relato me acorde de la Pelicula Los Puentes de Madison !!
A veces cuesta tomar fuerza y coraje por amor a la familia ...no es facil.
Por eso hay que sorprender dia a dia ,alimentar el amor siempre o se marchita y se muere ...sino estamos sonados.
cuidate chaolin

Noelia dijo...

Me gustó mucho el relato, muy real, la tentación siempre ahí, creo que la soledad lleva a esas situaciones. Muy Bueno!!


Saludos

Noe

Mery Larrinua dijo...

muy humano tu relato, sabes? ese es amor mas antiguo...
un abrazo

Ave Mundi Luminar dijo...

Que doloroso es sentirse esclavo de la pasión... que doloroso es ser humano a veces...

Me ha gustado leerte... quizá porque el relato me resulta enormemente familiar...